Entre los fundadores del legendario colectivo de diseñadores Antwerp Six, Marina Yee falleció a los 67 años. Encarnó la parte más íntima y anticonformista de la revolución estética contemporánea.
Su nombre seguramente es menos conocido por el gran público que el de otros Antwerp Six, que en marzo serán homenajeados en la primera gran muestra del MoMu Mode Museum de Amberes. Marina Yee (1958–2025) se fue el 1° de noviembre, dejando un legado de misterio y poesía en la moda contemporánea. Junto a Dries Van Noten, Ann Demeulemeester y Walter Van Beirendonck, Yee representó la vertiente más íntima, reflexiva y rebelde de esa revolución estética que redefinió la moda europea.
Con un enfoque visionario y una sensibilidad profundamente humanista, Marina siempre desafió las reglas del sistema, eligiendo la discreción por encima del protagonismo y la lentitud frente a la vorágine del mercado. Tras sus primeras colaboraciones con marcas belgas como Gruno & Chardin y Bassetti, en 1986 fundó su propia marca, Marie, donde la deconstrucción sartorial, el uso poético del reciclaje y la búsqueda de una elegancia imperfecta se convirtieron en su sello.
Su concepto de moda era un acto de reflexión: un lenguaje para contar la complejidad del mundo y la fragilidad humana. No sorprende que en 1990 haya decidido alejarse de las pasarelas para dedicarse a la enseñanza, primero en Saint-Luc de Tournai y luego en el KASK de Gante, donde formó a generaciones enteras de creativos. En sus clases, como en sus creaciones, enseñaba la libertad de pensamiento y la responsabilidad del gesto creativo.
En su taller, entre bocetos, telas y fragmentos de vida, seguía explorando el límite entre arte y moda. Creó vestuarios teatrales, collages, obras gráficas, objetos e interiores: cada proyecto era un ejercicio de sensibilidad, una reflexión sobre la memoria y el tiempo.
En los últimos años, volvió suavemente al mundo de la moda: una colaboración con un socio japonés en 2018 y, en 2021, el nacimiento de la M.Y. Collection, un pequeño laboratorio de ideas donde resurgían sus temas favoritos: el reciclaje, la simplicidad, la belleza imperfecta.
Según BOF en 2022, Yee participó de una rara entrevista grupal con otros cuatro miembros de los Antwerp Six, respondiendo preguntas de los estudiantes actuales de la Royal Academy of Fine Arts: “La belleza no es solo encontrar algo lindo, sabroso o excitante. Para mí, se trata de experimentar conscientemente algo que haga sentir bien y con amor… Es mirar y ver de verdad, vivir y sentir intensamente”, explicó en esa ocasión.
Marina Yee deja un legado de silencios elocuentes y coherencia rara. En un sistema de moda dominado por la velocidad y la urgencia de aparecer, eligió la esencia. En tiempos obsesionados por la novedad, enseñó el valor del retorno. Su obra sigue invitándonos a pensar la moda como acto cultural, como forma de resistencia y de amor.
"Transgresoras" Curada por Zanna Gilbert y Elena Shtromberg | Cerró el 15 de febrero de…
Emilia Kabakov invita a los ciudadanos a contar su propia Venecia a través de las…
Anunciados los primeros highlights de la mega feria, edición 2026. Con obras públicas de Nairy…
Dana Ferrari ha construido, a lo largo de los últimos años, una práctica donde la…
Cuatro obras maestras provenientes de la colección de Joe Lewis están listas para desafiar el…
Quería ser actor, no sabía pintar: los fracasos que hicieron de William Kentridge uno de…