En su segunda participación en la Biennale d’Arte di Venezia, Panamá abordará los temas del desarraigo y la supervivencia cultural, narrando la historia de su Canal a través de una instalación del dúo Messengers of the Sun.
Continuamos nuestro recorrido por los pabellones nacionales de la 61ª Exposición Internacional de Arte de la Bienal de Venecia con la segunda participación de Panamá, que en 2026 confió su voz al dúo Messengers of the Sun, formado por Antonio José Guzmán e Iva Jankovic. El proyecto, titulado Tropical Hyperstition, se presentará del 9 de mayo al 22 de noviembre de 2026 en los espacios de Tesa 42 en el Arsenale, con inauguración el 7 de mayo.
Antonio José Guzmán (Panamá, 1971) e Iva Jankovic (Yugoslavia, 1979) desarrollaron desde hace años una investigación multidisciplinaria centrada en los temas de la identidad negra. A través de colaboraciones con talleres artesanales en India y de un diálogo constante con las tradiciones afro-diaspóricas, en su trabajo construyeron entornos inmersivos que funcionan como laboratorios activables, entre obras textiles e instalaciones sonoras, instalaciones monumentales y performances.
Con su proyecto, Panamá regresó a Venecia para afrontar uno de los nudos más complejos de su historia: la construcción del Canal y la creación de la Zona del Canal, enclave territorial controlado por Estados Unidos durante gran parte del siglo XX. Tropical Hyperstition reactivó las narraciones de las comunidades desplazadas durante ese proceso, devolviendo visibilidad a las llamadas “lost towns”, pueblos eliminados por la fuerza y progresivamente borrados de los mapas y de la memoria nacional.
En el centro de la instalación se encuentra una hamaca suspendida de 20 metros de largo, tejida a mano con tela teñida en índigo. La hamaca, objeto ancestral de las Américas vinculado a los ciclos de la vida y a la protección, fue también un elemento de la cultura doméstica de los trabajadores afrocaribeños que migraron a Panamá para la construcción del Canal. En el pabellón se convierte en una arquitectura monumental de refugio y supervivencia, una estructura que mantiene unidas tradiciones indígenas, diáspora afrocaribeña y construcción de la nación panameña, oscilando entre protección y desarraigo.
Para Guzmán y Jankovic, el azul índigo que envuelve el espacio del pabellón es un color ligado a las economías coloniales, al trabajo forzado y a las jerarquías raciales, reactivado aquí como símbolo de resiliencia e imaginación. Los tejidos estampados que componen la instalación integran fotografías de archivo de las ciudades perdidas, ilustraciones y secuencias de ADN, símbolos Adinkra del pueblo Akan de Ghana, motivos mesoamericanos y signos ancestrales. De ello emerge una cartografía textil compleja y estratificada, entre memoria personal, genética y colectiva.
«Nuestra práctica considera los rituales y las comunidades como fuerzas vivas que activan la historia en lugar de limitarse a representarla», declararon los Messengers of the Sun. «Trabajar con el índigo significa confrontarse con sus entramados coloniales, reivindicándolo al mismo tiempo como un espacio de resiliencia». Para el dúo, el arte debe superar la neutralidad del white cube para convertirse en una experiencia de presencia colectiva.
Completa el ambiente expositivo una dimensión sonora espacializada que fusiona agua, maquinaria de ingeniería a gran escala y ritmos caribeños. Estos últimos, entendidos como formas codificadas de supervivencia cultural, acompañan a los visitantes en un paisaje de desarraigo y negociación identitaria, evocando las trayectorias diaspóricas del Black Atlantic. El sonido se convierte así en una infraestructura invisible, paralela a la logística del Canal, pero orientada hacia la memoria y la reparación simbólica.
Las curadoras Ana Elizabeth González y Mónica E. Kupfer subrayaron cómo el proyecto ofrece «una forma diferente de relacionarse con la historia en el espacio expositivo, modelada por la experiencia vivida y por una presencia duradera». El índigo y las prácticas textiles son considerados como formas activas de conocimiento de la historia colonial y de expresión cultural contemporánea. El comisario Gianni Bianchini, director nacional de Artes del Ministerio de Cultura de Panamá, reiteró la intención de apoyar prácticas artísticas socialmente comprometidas que cuestionen críticamente las herencias coloniales.
El Canal, a menudo celebrado como una hazaña de ingeniería, se lee aquí como un dispositivo de ingeniería social y de control territorial. El pabellón se convierte así en un lugar de re-narración, donde las geografías borradas reaparecen a través de tejidos, sonidos y gestos rituales, devolviendo presencia a historias que la retórica del progreso había relegado a los márgenes.