Arte contemporáneo

Es Devlin lleva los rostros de millones de personas comunes a la National Portrait Gallery

El rostro humano atraviesa, más que cualquier otro motivo, la historia del arte, no solo occidental. Desde las máscaras funerarias egipcias hasta los retratos renacentistas, pasando por los selfies, el deseo de representar un rostro coincide con el de reconocer y compartir una identidad. Es una predisposición tan arraigada que nos lleva a ver caras incluso donde no podrían existir: en las nubes, en las rocas, en la superficie de la Luna o en la corteza de un árbol. La psicología define este fenómeno como pareidolia, la tendencia del cerebro humano a organizar formas aleatorias según configuraciones familiares, privilegiando sobre todo la del rostro.

De esta inclinación universalmente humana parece surgir A National Portrait for the National Portrait Gallery, el nuevo proyecto de Es Devlin realizado para la National Portrait Gallery de Londres, en colaboración con ingenieros y técnicos de Google. Para Devlin, el retrato nacional es como un organismo en constante transformación, construido no a partir de las figuras que han marcado la historia del Reino Unido —y que se conservan en la colección del museo londinense—, sino a través de los rostros de personas comunes.

Es Devlin, A National Portrait for the National Portrait Gallery. Cortesía de Es Devlin Studio.

La artista y escenógrafa, distinguida con el título de Comendadora de la Orden del Imperio Británico por sus servicios a las bellas artes, invitó a los 69 millones de habitantes del Reino Unido a participar subiendo un selfie a una plataforma dedicada. La imagen es luego reelaborada por un modelo de inteligencia artificial entrenado con las obras dibujadas por Devlin, transformándose progresivamente en los trazos de carboncillo y tiza que caracterizan su lenguaje artístico. El resultado se integra en un flujo continuo de retratos que se muestra dentro de la History Makers Gallery, donde una pantalla enmarcada actualiza sin cesar lo que se convierte en un retrato nacional en constante evolución.

Más que utilizar la inteligencia artificial como una herramienta de generación automática de imágenes, el proyecto la emplea para cuestionar el significado mismo del retrato. Si durante siglos este género tuvo la función de fijar la identidad de reyes y papas, aristócratas, políticos, grandes comerciantes o personalidades ilustres, Devlin invierte ese paradigma, transformando el museo dedicado a los protagonistas de la historia británica en un espacio abierto a la autorrepresentación colectiva.

«La National Portrait Gallery es un espejo de nosotros mismos: refleja quiénes hemos sido y quiénes nos estamos convirtiendo», explicó la artista. «Este retrato colectivo puede contenernos a todos, independientemente de nuestros orígenes y convicciones, redibujándose continuamente para incluir a cada nuevo participante».

La obra adquiere un significado particular en un momento histórico en el que el debate en torno a las cuestiones de identidad nacional, desde la inmigración hasta la pertenencia cultural, se ha vuelto cada vez más polarizado. No es la primera vez que Devlin aborda estos temas: en 2024, con Congregation, reunió los retratos de 50 londinenses unidos por la experiencia de la migración forzada.

Paralelamente a la instalación, la National Portrait Gallery organiza talleres de dibujo abiertos al público y pone a disposición un curso en línea desarrollado junto con la propia Devlin. El objetivo es invertir una vez más la tradicional distinción entre artista y espectador: cada participante está invitado a convertirse también en autor de nuevos retratos.

Con A National Portrait for the National Portrait Gallery, el rostro vuelve así a ocupar el centro de la reflexión artística, como forma primordial del reconocimiento humano, esa misma configuración que seguimos buscando instintivamente incluso en los pliegues de una nube o en las vetas de una piedra. Si la historia del arte ha narrado con frecuencia el poder a través de los rostros de unos pocos, el proyecto de Devlin sugiere que el retrato más representativo de una nación solo puede surgir de la suma de los rostros de todos.

Este artículo fue publicado originalmente en exibart.com

Redacción exibart latam

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