10 septiembre 2026

“Historias latinoamericanas” en el MASP (São Paulo)

de

Miguel Covarrubias, "Paisaje exuberante o Jungla", 1935. Gouache y acuarela sobre papel, 50 × 35 cm. Colección Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA). Foto: Oscar Balducci.

Histórias latino-americanas reúne en el MASP de São Paulo 187 trabajos de 148 artistas procedentes de veinte países. Curada por Amanda Carneiro y Julieta González, con asistencia de Teo Teotonio, la exposición ocupa cinco plantas del edificio Pietro Maria Bardi y establece un arco temporal que va del período precolonial al presente. Cartografías, cerámicas, pinturas, objetos de uso cotidiano y obras vinculadas a circuitos comerciales componen un recorrido por prácticas y contextos distantes.

La muestra forma parte del ciclo curatorial que el museo dedica en 2026 a las “historias latinoamericanas” y se organiza en cinco núcleos: O mundo ao revés, Retórica do progresso, Sociedades americanas, Estamos em salsa y A queda do céu. Colonización, extracción, proyectos de modernización, formas de organización comunitaria, migraciones y diásporas aparecen a través de obras producidas en momentos y condiciones diferentes. Participan, entre otros, Antonio Caro, Belkis Ayón, Carolina Caycedo, Cecilia Vicuña, Claudia Andujar, Cildo Meireles, Daniel Lind-Ramos, Denilson Baniwa, Doris Salcedo, Edgar Calel, Rosana Paulino, Santiago Yahuarcani y Seba Calfuqueo.

Pepón Osorio, «La Cama», 1987. Técnica mixta, 190,5 × 146 × 207 cm. Colección El Museo del Barrio, Nueva York. Cortesía del artista y P·P·O·W. Foto: Matthew Sherman.

El territorio aparece desde el comienzo como una construcción atravesada por imágenes y sistemas de representación. Mariana Castillo Deball trabaja con esa relación en Nuremberg Map of Tenochtitlan, una reproducción a gran escala de uno de los primeros mapas europeos de Tenochtitlan, capital del Imperio azteca y actual Ciudad de México. Instalada sobre el suelo, la cartografía adquiere una dimensión espacial que modifica la escala del documento original. El MASP sitúa la obra dentro de una reflexión sobre el papel de los mapas en los procesos de clasificación, administración y dominio del territorio indígena.

Seba Calfuqueo, «Cementerio indígena bajo el agua hasta hoy en la Central hidroeléctrica Ralco», 2023. Acrílico y pigmentos sobre papel Arches Aquarelle, 88,5 × 69,5 cm. Colección Daniel Alvarez, São Paulo. Foto: Filipe Berndt.

La cartografía encuentra una continuidad histórica en Retórica do progresso, núcleo dedicado a los procesos de urbanización e industrialización y a las promesas de modernidad que acompañaron el desarrollo de las ciudades latinoamericanas durante el siglo XX. Arquitectura, planificación urbana, fábricas e infraestructuras aparecen junto con sus consecuencias sociales y ambientales. El propio dispositivo expositivo interviene en esa lectura: una ventana abierta hacia la Avenida Paulista incorpora el paisaje urbano de São Paulo al recorrido.

Adriana Varejão, «Quadro ferido», 1992. Óleo sobre lienzo, 170 × 140,5 cm. Colección MASP, donación de la artista, 2022.

Los sistemas económicos y sus lenguajes visuales articulan otro conjunto de relaciones. En Colombia (1980), Antonio Caro escribe el nombre del país utilizando el código gráfico asociado a Coca-Cola. Sobre una placa metálica, identidad nacional y marca transnacional comparten una misma estructura visual. Cildo Meireles trabaja con la circulación física de esa mercancía en Inserções em circuitos ideológicos: Projeto Coca-Cola (1970). El artista incorpora mensajes políticos a botellas retornables y las devuelve al circuito comercial. La distribución se convierte así en uno de los procedimientos de la obra.

Antonio Caro, «Colombia», 1980. Esmalte sobre placa de metal, 56 × 80 × 3 cm. Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO), Colección Antonio Caro. Cortesía de Casas Riegner, Bogotá.

Las infraestructuras reaparecen desde otra experiencia territorial en Cementerio indígena bajo el agua hasta hoy en la Central hidroeléctrica Ralco (2023), de Seba Calfuqueo. Realizada con acrílico y pigmentos sobre papel, la obra contiene en su título una localización precisa y una indicación temporal. La referencia a la central hidroeléctrica Ralco sitúa la imagen frente a una transformación concreta del territorio; las palabras “hasta hoy” inscriben su persistencia en el presente.

Manuel Chavajay, «Ch’umil kaj / estrellas en la Via Láctea», 2024. Cerámica, acrílico y pintura en aerosol, 49 × 400 × 40 cm. Colección del artista. Cortesía de Galeria Pedro Cera, Lisboa y Madrid.

Manuel Chavajay introduce otra relación entre territorio, materia y formas de conocimiento. En Ch’umil kaj / estrellas en la Via Láctea (2024), una sucesión de piezas cerámicas suspendidas se extiende a lo largo de cuatro metros. Sus cavidades están cubiertas con acrílico y aerosol en azules, violetas y rojos, puntuados por pequeñas marcas luminosas. La referencia astronómica anunciada en el título toma forma a través de la repetición, el color y la disposición espacial de la cerámica.

Daniel Lind-Ramos, «El Viejo Griot», 2018–22. Técnica mixta, 269 × 526 × 282 cm. Colección del artista. Cortesía de Max Levai Gallery, Nueva York.

Estas operaciones permiten recorrer la exposición desde acciones concretas: cartografiar un territorio, planificar una ciudad, apropiarse del lenguaje de una mercancía, intervenir su circulación, señalar una infraestructura o disponer objetos cerámicos en el espacio. Cada práctica introduce una escala y una temporalidad específicas. En su proximidad aparecen historias marcadas por procesos coloniales, proyectos de modernización, economías transnacionales, transformaciones territoriales y formas de conocimiento que continúan actuando en el presente.

Curaduría: Amanda Carneiro y Julieta González, con asistencia de Teo Teotonio
Fechas: 4 de septiembre de 2026 – 31 de enero de 2027