La Casa Nacional del Bicentenario presenta Maggie Atienza Larsson. Obras 1988–2008, un conjunto de más de treinta y cinco piezas que atraviesan pintura, objeto y collage. La muestra inaugura el viernes 12 de diciembre a las 18.30 hs, en Riobamba 985, con entrada gratuita y abierta hasta el 15 de marzo de 2026.
Las obras reunidas delinean una zona intermedia donde fragilidad y resistencia conviven en equilibrio inestable. Atienza Larsson toma fragmentos de su vida cotidiana y los desplaza hacia un territorio sensible, casi ritual. Son pequeños santuarios del tiempo que retienen marcas afectivas sin necesidad de explicitarlas.
Cada pieza funciona como un contenedor de memorias que aún vibran. No buscan contar una historia cerrada, sino habilitar resonancias que se actualizan en quien mira.
La instalación de almarios y objetos propone al espectador una experiencia parecida a la vigilia previa al sueño. Ese momento donde la conciencia se afloja y las asociaciones se vuelven más libres. Atienza Larsson trabaja ese borde. Los objetos no se ofrecen como símbolos directos, sino como activadores de recuerdos, escenas difusas y sensaciones que se despliegan como un relato íntimo.
En sus pinturas de gran formato aparece un lenguaje más expandido. Portales luminosos, campos de color que funcionan como códigos ocultos, estructuras que remiten a un cosmos todavía en formación.
Años antes de que el discurso sobre lo poshumano y los algoritmos se volviera cotidiano, Atienza Larsson ensayaba una imaginería donde la materia y la energía parecían dialogar con un futuro inminente. Sus telas plantean un horizonte especulativo que hoy se lee con claridad desde nuestro presente hiperconectado.
Nacida en Buenos Aires en 1953, Maggie Atienza Larsson desarrolló una producción sostenida y rigurosa que transitó la pintura, el objeto y la instalación sin perder coherencia poética. Su obra integró colecciones públicas y privadas dentro y fuera del país, y recibió premios de instituciones como el Fondo Nacional de las Artes, Banco Provincia, Telecom y Costantini.
A lo largo de cuatro décadas elaboró un universo donde los materiales hablan, las memorias se transforman y la intuición orienta los procesos. Esta exhibición retoma ese recorrido desde una perspectiva íntima, mostrando cómo su trabajo supo anticipar búsquedas estéticas contemporáneas sin abandonar la singularidad de su gesto.
La curaduría y gestión de colección de Lali Solari, Valeria De Marzi y Jennifer Roberts vuelve a poner en circulación una obra que necesita tiempo y quietud para ser leída. Atienza Larsson creó desde un lugar donde lo personal se expande hacia lo universal, donde un fragmento de materia puede ser puerta, umbral o memoria.
La muestra en la Casa Nacional del Bicentenario ofrece la posibilidad de reentrar en ese mundo y descubrir cómo, incluso en los gestos más mínimos, la obra de Maggie sigue generando movimiento.
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