En febrero, más de 125 galerías en toda España cerrarán sus puertas durante una semana para pedir una reducción del IVA sobre las obras de arte, hoy entre los más altos de Europa
Del 2 al 7 de febrero de 2026, más de 125 galerías de arte contemporáneo en toda España permanecerán cerradas al público, suspendiendo el acceso gratuito a los espacios expositivos como forma de presión política contra el actual IVA del 21 % aplicado a la venta de obras de arte. Una movilización sin precedentes, promovida por el Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo de España y respaldada por asociaciones territoriales como ArtBarcelona, que denuncia abiertamente el inmovilismo del Gobierno central frente a una demanda ya compartida por todo el sector, en un momento en el que en Europa se registra una aceleración hacia un reequilibrio fiscal del mercado del arte.
Las galerías españolas reivindican la introducción de un IVA cultural reducido, en línea con lo que ya ha ocurrido en otros países europeos. Francia, Alemania, Portugal y recientemente también Italia han adoptado ya tipos reducidos comprendidos entre el 5 % y el 7 %, aprovechando las posibilidades que ofrece la Directiva UE 2022/542, que permite a los Estados miembros aplicar regímenes fiscales más favorables a los bienes culturales. En España, en cambio, el arte sigue siendo gravado como un bien de lujo —como de hecho lo es, al menos desde cierto punto de vista y en estas condiciones del mercado general—, a pesar del papel reconocido a las galerías como espacios culturales y plataformas de apoyo a los artistas.
Según los promotores de la iniciativa, el tipo actual representa una auténtica «tasa sobre la cultura», que penaliza la profesionalización del sector, obstaculiza la internacionalización de los artistas españoles y hace que las galerías sean estructuralmente menos competitivas que sus homólogas europeas. Una desigualdad que emerge con especial evidencia en ocasión de las grandes ferias internacionales, empezando por ARCO Madrid, donde las galerías españolas se encuentran compitiendo en el mismo plano comercial pero con una carga fiscal notablemente más onerosa.
Mientras que el Ministerio de Cultura español se ha expresado en varias ocasiones a favor de una adecuación del IVA, la decisión permanece bloqueada a nivel del Ministerio de Hacienda, alimentando la frustración y la sensación de estancamiento entre los operadores. Una parálisis que corre el riesgo de tener consecuencias estructurales: desde la deslocalización de las ventas al extranjero hasta la pérdida de atractivo del mercado interno, pasando por un debilitamiento progresivo del sistema de galerías como infraestructura cultural extendida.
El cierre temporal de los espacios se concibe, por tanto, como un gesto simbólico y político: durante una semana las galerías renuncian a su papel de lugares culturales abiertos y accesibles, para hacer visible aquello que normalmente permanece implícito, es decir, el trabajo continuo de mediación, cuidado y difusión de la creación contemporánea. Como subraya ArtBarcelona en el comunicado oficial, se trata de una actividad que las galerías reivindican como esencial para la sociedad, basada en el acceso libre y constante al arte, hoy puesto en cuestión por una presión fiscal considerada desproporcionada.
La semana de cierre concluirá el 9 de febrero, con la reapertura de los espacios y la reanudación de las actividades expositivas. Pero la movilización aspira a producir efectos que vayan más allá del gesto simbólico, reabriendo un debate público sobre la relación entre cultura y fiscalidad y sobre el papel que se pretende atribuir al arte contemporáneo en el marco del desarrollo económico y social.