En los meses previos, las señales habían sido claras. Tras el anuncio del comisario, Aydin Mahdizadeh Tehrani, director general de Artes Visuales del Ministerio de Cultura y Orientación Islámica, no siguieron más informaciones sobre el proyecto expositivo, ni indicaciones sobre sede, artistas o curaduría. Una suspensión que reflejaba el contexto del conflicto con Estados Unidos e Israel y que también ha afectado a los países del Golfo.
La edición de 2026, titulada In Minor Keys y concebida por la fallecida curadora Koyo Kouoh, se presenta así con un mapa parcial, donde presencias y ausencias contribuyen a redefinir el sentido mismo de la manifestación. La Bienal, tradicionalmente entendida como un espacio de confrontación entre culturas, aparece cada vez más como un sismógrafo de las fracturas contemporáneas, donde las participaciones nacionales resuenan en las dinámicas políticas globales.
La lista oficial incluye actualmente 100 participaciones nacionales, con la reciente incorporación de Tanzania y Seychelles y con la ausencia de Sudáfrica, retirado ya en los meses pasados, aunque el proyecto de Gabrielle Goliath —considerado divisivo por su referencia a Palestina— encontrará igualmente espacio en la Chiesa di Sant’Antonin. En el centro de fuertes polémicas, que han llevado a la dimisión del jurado, también se encuentra el Pabellón de Rusia, que permanecerá abierto solo durante los días de la vernice, del 5 al 8 de mayo de 2026.
Sobre el clima general se pronunció el presidente de la Bienal, Pietrangelo Buttafuoco, quien subrayó que «el arte tiene una potencia aún mayor que cualquier prepotencia», reivindicando el papel de la manifestación como espacio de imaginación y posibilidad, incluso en un contexto marcado por «días difíciles y complicados».
Si el Pabellón de Irán permanece cerrado en la Bienal 2026, la presencia de artistas iraníes en la ciudad no desaparece. Entre ellos, Abbas Akhavan participa en el Pabellón de Canadá, mientras que la investigación de Farideh Lashai se incluye en la exposición colectiva Turandot: To the Daughters of the East en Palazzo Franchetti. A estos se suma Shirin Neshat, protagonista de un proyecto autónomo en Venecia: una nueva trilogía fílmica presentada en Palazzo Marin, promovida por Associazione Genesi y apoyada por Banca Ifis, con la curaduría de Ilaria Bernardi y Bartolomeo Pietromarchi.
Una constelación de presencias que, aun en ausencia de una representación oficial, sigue reflejando la complejidad y vitalidad de la escena artística iraní.