Roberto Diago. Courtesy Estudio Roberto Diago
«Hacia la Bienal de Venecia» es un ciclo de entrevistas con artistas y curadores latinoamericanos que presentarán sus proyectos en la 61ª edición de la Bienal de Venecia. A través de estas conversaciones, analizamos el origen y el desarrollo de las propuestas, así como los desafíos conceptuales y técnicos que atraviesan en el proceso de producción y presentación. El ciclo también investiga las dinámicas de selección y financiación que hacen posible la participación nacional en la Bienal, con el objetivo de estudiar las especificidades de cada pabellón y las políticas de apoyo, estatales y/o privadas, que sostienen estas representaciones. De este modo, se propone una cartografía crítica de los distintos modelos institucionales latinoamericanos y de las condiciones estructurales que configuran su presencia en el contexto internacional.
En esta ocasión conversamos con el artista Roberto Diago y el curador Nelson Ramírez de Arellano Conde, quienes presentarán Hombres libres en el pabellón de Cuba en la 61ª Bienal de Venecia. El proyecto reflexiona sobre las acepciones del concepto de libertad y aborda las heridas de la diáspora africana a través de una instalación escultórica.
Entrando de lleno en la conversación, ¿podrás contarnos en qué consiste el proyecto que presentan este año en la Bienal de Venecia? ¿Cuál su origen y cuáles los principales desafíos conceptuales y técnicos en su desarrollo?
Roberto Diago: El proyecto es una obra de corte instalativo, en esta idea he venido trabajando durante varios años. La libertad como concepto se origina pensando en el hombre negro, víctima de la trata trasatlántica, en este nuevo mundo. Como esa inmensa humanidad de seres hemos podido desarrollar la libertad a pesar del sistema que siempre ha sido hostil. Es el resultado de todo un período de investigación social e histórica que abordo en la gran mayoría de mi producción.
‘Hombres libres’ es un proyecto que reflexiona sobre las acepciones del concepto de libertad y aborda las heridas de la diáspora africana a través de una instalación escultórica. ¿Cuáles son las implicaciones de presentar esta intervención en este momento histórico, en el que la arrogancia y el poder colonial de Estados Unidos ejercen presión sobre Cuba?
R.D.: Implica que seguimos en el mismo error de antaño, exclusión, racismo, migraciones, es una vergüenza que en pleno siglo XXI sigan sucediendo esos hechos lamentables y sin corregir las causas que lo originan.
¿Cómo crees que dialoga, si es que lo hace, el proyecto que presentan en el pabellón con los lineamientos curatoriales trazados por Koyo Kouoh para la exposición general In Minor Keys? ¿Encontrás puntos de convergencia conceptual o tensiones productivas entre ambas propuestas?
R.D.: Mi propuesta va de todo eso, de las voces marginadas, de la experiencia de la diáspora africana, de fomentar diálogos, y de ver el arte como herramienta de cambio.
¿Cómo funciona en Cuba el proceso de selección del pabellón nacional para la Bienal de Venecia? ¿Se realiza a través de una convocatoria abierta o por invitación directa?
R.D.: Los curadores de instituciones cubanas vinculados a las artes plásticas, en base al concepto de la bienal, realizan las propuestas para representar al pabellón cubano.
¿Existe un apoyo estatal en términos económicos y logísticos que respalde la participación nacional en la Bienal de Venecia? ¿Cómo se estructura ese acompañamiento institucional y como se financia la presentación?
R.D.: Sí ha existido, contribuyen con respecto a la logística.
¿El pabellón está abierto a artistas de nacionalidad cubana que residan en el exterior? ¿Cuáles son las condiciones de participación en este sentido?
En un momento en que se cuestionan cada vez más las lógicas centro-periferia y las nociones tradicionales de representación nacional, ¿cómo piensan el formato del pabellón nacional en la Bienal de Venecia? ¿Sigue siendo una herramienta válida para representar la complejidad de una escena artística o requiere ser repensado?
N.R.: El formato tradicional del pabellón nacional en la Bienal de Venecia, nacido como un escaparate diplomático del siglo XIX, resulta insuficiente para encapsular la complejidad de la Cuba contemporánea. Pero, a pesar de las limitaciones que tiene, sigue siendo una herramienta válida por la inmensa visibilidad global que otorga. Renunciar a este espacio significaría ceder terreno en un circuito artístico internacional marcado por grandes asimetrías de poder. Sin embargo, su valor hoy no reside en funcionar como una vitrina de propaganda, sino en la posibilidad de utilizar esa infraestructura como una plataforma táctica y una zona de resistencia cultural.
¿Cuáles son tus expectativas en relación con la participación en la Bienal de Venecia y cuales tus proyectos futuros?
R.D.: Como creador que me siento; el intercambio con otros colegas y sus experiencias creativas. Seguir viviendo y trabajando día a día.
Hombres Libres / Free men
Comisariado: Daneisy García Roque
Curaduría: Nelson Ramirez de Arellano
Expone: Juan Roberto Diago Durruthy
Sede: Il Giardino Bianco – Art Space, Via Giuseppe Garibaldi, Castello 1814
Nelson Ramirez de Arellano Conde, Berlín, Alemania, 1969, vive y trabaja en La Habana, Cuba. Artista (miembro del grupo creativo “Liudmila & Nelson”), curador y director de la Bienal de La Habana y del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam desde marzo de 2020. Miembro fundador de Fábrica de Arte Cubano. Anteriormente director de la Fototeca de Cuba (2010-2020), curador jefe de la misma (2001-2010). Fundador del Festival de Fotografía de La Habana, “Noviembre Fotográfico”.
Juan Roberto Diago Durruthy La Habana, Cuba, en 1971. Vive y trabaja en La Habana, Cuba.Pintor, escultor y artista de instalaciones, está graduado por la Academia Nacional deBellas Artes San Alejandro. Actualmente es profesor consultor en la Universidad de lasArtes (ISA) y miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Utilizando materiales encontrados, su arte explora un tema permanente: la esencia de la esclavitud en el hombre negro contemporáneo. Su obra aborda el conflicto histórico de la diáspora africana, reflejando un espíritu de resistencia y la lucha diaria por la supervivencia. Su carrera en solitario incluye exposiciones emblemáticas en la Galería Ethelbert Cooperde la Universidad de Harvard, el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana y la CasaAmérica de Madrid. Su presencia es habitual en las principales bienales como la 47. y 57. Exposición Internacional de Arte de La Biennale di Venezia, la Bienal de La Habana y laBienal de Dakar (2022), además de formar parte de exposiciones históricas como «Artesde Cuba» en el Centro John F. Kennedy de Washington, D.C. Su obra forma parte de destacadas colecciones públicas y privadas de todo el mundo, entre ellas el Museo de Bellas Artes de Boston, las colecciones CIFO y Pizzuti en EstadosUnidos, el Museo de Civilizaciones Negras en Senegal, el Museo Nacional de Bellas Artesen Cuba y el Museo Reina Sofía en España.
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