Belén Romero Gunset durante el proceso de investigación realizado en el lago Colhué Huapi para la exposición "Cuando un lago se seca". Cortesía de la artista.
El lago Colhué Huapi es el punto de partida de Cuando un lago se seca, la exposición que Belén Romero Gunset presenta en la Sala 10 del Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires. El proyecto fue seleccionado en la Convocatoria de Artes Visuales 2026 del CCR y cuenta con curaduría de Javier Villa. La muestra reúne pintura, fotografía, video, performance, una pieza textil y tecnologías digitales en una instalación donde cada obra forma parte de un mismo cuerpo. Más que organizar un recorrido sobre la desaparición de un lago, la exposición condensa una práctica artística sostenida por la observación, la investigación y la producción de imágenes. La pregunta que articula la exposición es tan simple como ambiciosa: ¿cómo hacer visible un lago cuya forma física ha cambiado radicalmente?
La respuesta comienza mucho antes del montaje. Romero Gunset desarrolla sus proyectos a partir de largas estadías en los territorios que investiga. El tiempo compartido con el paisaje constituye una parte esencial de su práctica. Caminar, registrar, volver sobre los mismos recorridos y observar las transformaciones del entorno son acciones que alimentan un archivo construido lentamente, donde fotografías, registros audiovisuales, dibujos y anotaciones conviven como materiales de trabajo. En su producción, investigar y producir imágenes forman parte de un mismo proceso; las obras participan activamente en la construcción del conocimiento.
En torno al lago Colhué Huapi esa forma de trabajar adquiere una dimensión particular. La artista explica que su intención fue hacer visible el lago y restituir su presencia aun cuando el agua ya no ocupa su lugar. Esa idea organiza la totalidad de la exposición y permite comprender una de las operaciones centrales de su práctica: producir imágenes que reactiven la experiencia de un territorio y mantengan abierto el vínculo con un paisaje en transformación.
Durante décadas, el Colhué Huapi fue uno de los lagos más extensos de la Patagonia argentina. Hoy, el viento desplaza los sedimentos de su lecho seco a grandes distancias y modifica continuamente el entorno. Romero Gunset incorpora esos procesos a su investigación y observa el territorio como un espacio donde conviven tiempos geológicos, formas de vida, memorias locales y tecnologías contemporáneas. El lago adquiere la condición de un cuerpo atravesado por relaciones que continúan actuando más allá de la desaparición del agua.
El video ocupa un lugar central dentro de la muestra. Para realizarlo, la artista utilizó drones y animación tridimensional con el propósito de recorrer distintas escalas del territorio y producir imágenes desde perspectivas que amplían la percepción del paisaje. El interés por estas herramientas responde a la posibilidad de explorar nuevas formas de observación y de construir un archivo visual capaz de registrar aquello que escapa a la experiencia cotidiana.
Al describir ese proceso, Romero Gunset menciona tres dimensiones que orientan su trabajo: la memoria, lo posible y lo no humano. Esta última expresión aparece como una invitación a ampliar la mirada hacia aquello que también participa en la vida del lago. El viento que moviliza el polvo, los sedimentos, las flores nativas que persisten en condiciones extremas y las tecnologías con las que registra el territorio forman parte de un mismo entramado. La atención se desplaza hacia los procesos que sostienen el paisaje y permiten comprenderlo como una realidad en constante movimiento.
La pintura desarrolla esa investigación desde otra temporalidad. Las flores nativas ocupan un lugar central porque registran formas de vida que permanecen activas en un entorno profundamente transformado. Romero Gunset las representa sobre soportes de contornos recortados que expanden la imagen hacia el espacio expositivo y establecen un diálogo directo con el resto de la instalación. La observación botánica convive con una exploración de las posibilidades materiales de la pintura, donde el borde se convierte en parte de la obra.
La referencia a Georgia O’Keeffe también se comprende desde esa experiencia de observación prolongada. Más que una cita histórica, recupera una manera de aproximarse al paisaje basada en el tiempo, la permanencia y la construcción paciente de una mirada. Esa relación sostenida con el territorio encuentra continuidad en una práctica donde pintura, fotografía, performance, video, textil y tecnologías digitales funcionan como herramientas complementarias. Cada medio responde a una necesidad específica de la investigación y aporta una forma distinta de aproximarse a un mismo problema.
Curaduría: Javier Villa.
Fecha: 30 de abril 2026 – 23 de septiembre de 2026.
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