17 abril 2026

Hacia la Bienal de Venecia: Pabellón de México

de

Portrait of RojoNegro, 2025 Photographer: Alberto Rubi © Estudio RojoNegro Courtesy of RojoNegro and Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL)

Hacia la Bienal de Venecia es un ciclo de entrevistas con artistas y curadores latinoamericanos que presentarán sus proyectos en la 61ª edición de la Bienal de Venecia. A través de estas conversaciones, analizamos el origen y el desarrollo de las propuestas, así como los desafíos conceptuales y técnicos que atraviesan en el proceso de producción y presentación. El ciclo también investiga las dinámicas de selección y financiación que hacen posible la participación nacional en la Bienal, con el objetivo de estudiar las especificidades de cada pabellón y las políticas de apoyo, estatales y/o privadas, que sostienen estas representaciones. De este modo, se propone una cartografía crítica de los distintos modelos institucionales latinoamericanos y de las condiciones estructurales que configuran su presencia en el contexto internacional.

En esta ocasión conversamos con el colectivo RojoNegro y con Jessica Berlanga Taylor, artistas y curadora del Pabellón de México de este año. El proyecto que presentan en Venecia se titula Actos invisibles para sostener el universo y consiste en una instalación inmersiva que, a través de materiales orgánicos como la sal y el barro, junto con composiciones sonoras y video-performances, evoca entidades espirituales y colectivas vinculadas a las cosmologías de los pueblos originarios de México.

Entrando de lleno en la conversación, ¿podrían contarnos en qué consiste el proyecto que presentan este año en la Bienal de Venecia, adelantando algo de su materialidad? ¿Cuál es su origen y cuáles los principales desafíos conceptuales y técnicos en su desarrollo?

RojoNegro (RN): Actos invisibles para sostener el universo será una instalación que convoque a las entidades anímicas tanto personales como sociales por medio de materiales orgánicos que han sido a lo largo del tiempo metáforas casi universales del cuerpo como la sal y el barro a la par de presentar composiciones sonoras y video performance que reúnen voces y sensaciones de quienes están presentes en esencia sin estarlo corpóreamente.

Existen varios desafíos conceptuales, desde poder condensar en términos de arte contemporáneo los conocimientos y ontologías de los pueblos originarios de México hasta presentar este conocimiento como una tesis pertinente al arte en los tiempos convulsos que habitamos, también existe el desafío de trabajar con la materia sensible histórica y política de esos conocimientos y buscar todo el tiempo ejercer el proceso de revisión y autocrítica para poder hacer este trabajo desde el cuidado y el respeto.
Los desafíos técnicos son los usuales y provienen de las limitaciones y el desfase entre el ejercicio de los recursos materiales con el tiempo de producción, no obstante, este desafío que lamentablemente es una constante a lo largo de nuestra historia nos ha presentado panoramas interesantes en los que la creatividad de todos los involucrados en el proyecto se ha puesto en función de superar sensiblemente los problemas materiales ya sea en términos del proyecto como en términos de quienes han trabajado para el proyecto.

 

Filming process of the video performance ¿El camino de la respiración’, 2026. Photographer: Zuzi Szatkowska. © Estudio RojoNegro Courtesy of RojoNegro and Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL)

Ustedes trabajan juntos desde 2016 y el nombre del colectivo que conforman, RojoNegro, además de referirse específicamente a América Central, funciona como una metáfora del equilibrio entre los seres humanos y los demás seres del cosmos. ¿Pueden contarnos cómo se fue gestando su colaboración hasta consolidarse como dúo y de qué manera se complementan sus visiones y sus prácticas artísticas?

RN: Aunque comenzamos a colaborar hace 10 años formalmente, nuestra colaboración empezó quizá antes de conocernos pero se comenzó a moldear desde que nos conocimos hace 23 años. En ese momento éramos dos jóvenes de 17 y 18 años soñando ser artistas, hablábamos todo el tiempo de arte y buscábamos locamente ver, experimentar y vivir el arte desde nuestras limitadas pero valiosas posibilidades en Morelia Michoacán. Hemos crecido tanto personal como laboralmente juntos, hemos conversado desde hace 23 años buscando una y mil veces ese preciado momento en que el Arte existe. Nuestro trabajo individual corresponde a nuestras historias personales que encuentran paralelos en los procesos sociales y cuyas luchas están interconectadas entre sí. Nuestro trabajo en colectivo es el momento de exploración gozosa donde se vierten los resultados de nuestras investigaciones personales tanto intelectuales como estéticas para acompañarnos en nuestra lucha en el arte y en la vida que consiste en luchar por un mundo de equidad y paz, donde cada ser y su conocimiento inherente sean valorados y respetados para alegrarnos de la riqueza en la que existimos.

El aprendizaje es nuestra herramienta primordial, buscamos aprender cada día uno del otro y mucho de los demás. Observamos, experimentamos, fracasamos innumerables veces y lo volvemos a intentar, creemos firmemente en el ejercicio de la paz y el sostenimiento de la esperanza y buscamos cotidianamente aprender como hacerlo. Todo este ejercicio se decanta en nuestra producción artística.

Filming process of the video performance ¿El camino de la respiración’, 2026. Photographer: Zuzi Szatkowska. © Estudio RojoNegro Courtesy of RojoNegro and Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL)

¿Podrían profundizar en las implicaciones de presentar, en el marco de la Bienal de Venecia, un proyecto basado en ontologías que se sitúan en tensión con paradigmas culturales históricamente dominantes en Europa? En ese sentido, ¿cómo piensan la reivindicación de saberes situados dentro de un contexto global como el de la Bienal? ¿Existe el riesgo de que esas epistemologías se diluyan o sean leídas desde una clave exotizante?

RN: Presentar un proyecto de esta naturaleza en uno de los epicentros históricos del arte occidental implica habitar un marco cuya ontología dominante ha sido, durante siglos, contradictoria con el espíritu del proyecto. El movimiento intelectual, sensorial y anímico que surge de este encuentro de ontologías refleja algo que vivimos cotidianamente: ser herederos de culturas y formas de habitar el mundo que conviven, y a veces se contraponen, con un sistema de vida capitalista basado en el deseo y el consumo.

No podemos controlar las consecuencias de los actos humanos, pero sí las intenciones y metodologías con las que trabajamos. Nuestro proyecto parte de múltiples dimensiones, artística, social, personal y espiritual, y busca un gesto de justicia epistemológica: situar en un espacio de circulación global como la Bienal una parte del conocimiento originario que ha sobrevivido. Es también un intento de equidad simbólica, donde ontologías y culturas que durante siglos se intentó erradicar puedan ser vistas, escuchadas y dignificadas.

La obra funciona también como una ofrenda: a la Tierra, a nuestros muertos y a quienes hoy sostienen, muchas veces de manera invisible, lo poco que queda del mundo.
Las epistemologías de los pueblos originarios han resistido más de quinientos años de colonización y políticas de borramiento. Su defensa no empezó ni terminará en el arte; ocurre en todos los ámbitos de la vida. Habitar este espacio permite también cuestionar las ficciones de jerarquía entre los seres humanos para imaginar un mundo distinto.

El riesgo de exotización o despolitización existe, no sólo en la Bienal sino en el mundo. Frente a ello, nuestra tarea es sostener la continuidad de estas epistemologías con conciencia histórica, creatividad y congruencia entre lo íntimo y lo colectivo.

Filming process of the video performance ¿El camino de la respiración’, 2026. Photographer: Zuzi Szatkowska. © Estudio RojoNegro Courtesy of RojoNegro and Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL)

¿Cómo creen que dialoga, si es que lo hace, el proyecto que presentan en el pabellón con los lineamientos curatoriales trazados por Koyo Kouoh para la exposición general ‘In Minor Keys’? ¿Encuentran puntos de convergencia conceptual o tensiones productivas entre ambas propuestas?

RN: Encontramos una afortunada coincidencia en el momento en que leímos el texto de Koyo, nuestra búsqueda parte de una naturaleza semejante e interconectada, un regreso al cuerpo propio a través de la respiración para nosotros corresponde a tomar conciencia de la historia que carga nuestro cuerpo, como esta historia lo ha modificado, afectado, impactado internamente y, a pesar de las fracturas compartimos la respiración, es algo tan simple y a la vez tan profundo, compartir la respiración a través del tiempo, a través del espacio, las religiones o culturas, todos respiramos es algo que tan obviamente nos conecta que damos por sentado y dejamos de apreciar. Cuando aceptamos participar en el proceso de selección por el Pabellón sin leer antes el texto de Koyo, pensábamos en qué nos gustaría propiciar provocar en el espectador y coincidimos con el texto en buscar generar un proceso de detenerse, pensamos en hacer una ofrenda para generar un proceso de parar, observar y restaurarnos. La calma es una de nuestras búsquedas personales, un objetivo al que no hemos podido llegar sostenidamente, por lo que el pabellón quizá no provee calma, lo que sí otorgará es una búsqueda sincera por alcanzarla.

¿Cómo funciona en México el proceso de selección del pabellón nacional para la Bienal de Venecia? ¿Se realiza a través de una convocatoria abierta o por invitación directa?

JBT: El INBAL constituye un consejo curatorial compuesto por curadores independientes y representantes institucionales del INBAL. Cada miembro del consejo propone artistas y colectivos. Una vez que se seleccionan a tres artistas y/o colectivos, se les invita a desarrollar propuestas y a presentarlas ante el consejo, quienes en conjunto realizan una deliberación colegiada para la decisión final. La designación de la curaduría se trata por separado, ya con el proyecto seleccionado. Los artistas eligen a la curadora o curador, y el consejo delibera de nuevo. Vale la pena notar que la comisión no es un premio ni reconocimiento retrospectivo, sino un encargo institucional para la creación de obra inédita.

Filming process of the video performance ¿El camino de la respiración’, 2026. Photographer: Zuzi Szatkowska. © Estudio RojoNegro Courtesy of RojoNegro and Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL)

¿Existe un apoyo estatal en términos económicos y logísticos que respalde la participación nacional en la Bienal de Venecia? ¿Cómo se estructura ese acompañamiento institucional?

JBT: Sí existe. El Instituto Nacional de Bellas Artes hace una aportación que proviene de fondos federales para el Pabellón de México y designa a un comisario, quien coordina la logística del proyecto para el pabellón. El comisario es la figura que enlaza al INBAL/Pabellón de México con los artistas, la curadora, productores en México y en Venecia, la prensa y todos los stakeholders involucrados. Por otro lado, el INBAL hace una campaña de recaudación de fondos privados para complementar el presupuesto.

¿El pabellón está abierto a artistas de nacionalidad mexicana que residan en el exterior? ¿Cuáles son las condiciones de participación en ese sentido?

JBT: Sí. En principio, artistas mexicanos que residen en el extranjero pueden ser considerados dentro del proceso de selección. También ha ocurrido que artistas de origen extranjero con una trayectoria sostenida de trabajo en México participen en estos procesos. Las condiciones específicas dependen de cada edición de la Bienal y del proceso de selección que se establezca en cada caso.

Filming process of the video performance ¿El camino de la respiración’, 2026. Photographer: Zuzi Szatkowska. © Estudio RojoNegro Courtesy of RojoNegro and Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL)

¿Cuáles son sus expectativas en relación con la participación en la Bienal de Venecia y cuáles sus proyectos futuros?

RN: Las expectativas suelen generar sufrimiento, por lo que buscamos concentrarnos en habitar el presente y, a lo mucho, el futuro inmediato. Un espacio como la Bienal es un lugar donde confluyen demasiadas energías y deseos; si uno no tiene cuidado, esa intensidad puede terminar por absorberte o hacer que pierdas el alma o la sombra, afectando la salud mental, espiritual y física.  El proyecto a futuro inmediato que tenemos es la conclusión de una comisión de escultura a gran formato para la Stuart Collection de la Universidad UCSD San Diego.}

Jessica Berlanga – Courtesy the curator and INBAL

 

Actos invisibles para sostener el universo
Comisariado: Andrés Valtierra
Curaduría: Jessica Berlanga Taylor
Exponen: Rojo Negro (María Sosa and Noé Martínez)
Sede: Arsenale

RojoNegro es un colectivo artístico integrado por María Sosa y Noé Martínez, cuya práctica entrelaza memoria ancestral, lenguajes del cuerpo y tecnologías rituales desde una perspectiva decolonial. A través de la instalación, la performance, el sonido y el trabajo con materiales orgánicos, su obra propone formas de conocimiento situadas y cuestiona los efectos persistentes de los procesos coloniales. Su trabajo ha sido presentado en instituciones y espacios de México, América, Europa y África, y ha sido objeto de reflexión crítica por parte de voces relevantes del arte contemporáneo.

María Sosa (Michoacán, México 1985) investiga las huellas del pasado colonial en las dinámicas sociales actuales, con énfasis en los procesos de epistemicidio y la invisibilización de conocimientos no occidentales. Su trabajo ha sido presentado en exposiciones individuales y colectivas en México y el extranjero, y forma parte de colecciones internacionales.

Noé Martínez (Michoacán, México 1986) desarrolla una práctica centrada en el legado de los pueblos originarios y la historia colonial, abordando temas como el lenguaje, la identidad y los procesos de lucha de las comunidades indígenas. Ha expuesto en museos y bienales internacionales y su obra forma parte de importantes colecciones públicas y privadas.

Jessica Berlanga Taylor es curadora y escritora. Dirige la Stuart Collection en la Universidad de California, San Diego. Su práctica explora los cruces entre arte contemporáneo, pedagogía crítica, estudios de género, derechos humanos y literatura, con énfasis en la creación colaborativa.
Ha curado más de cuarenta exposiciones —incluidas once en espacios públicos de la Ciudad de México— y fue curadora en jefe de la Fundación Alumnos47, donde desarrolló proyectos de investigación y programas públicos. Ha trabajado de cerca con artistas en procesos de sitio específico.