Museos

La Galería de Apolo del Louvre reabre sin las joyas tras el espectacular robo

La Galería de Apolo del Louvre reabrió al público el 22 de julio de 2026, nueve meses después del espectacular robo de las Joyas de la Corona francesa que obligó al museo a cerrar uno de sus espacios más célebres. Los visitantes pueden volver a recorrer la sala con vistas al Sena, a lo largo del itinerario que conduce también hacia la Mona Lisa, y admirar sus estucos dorados, sus frescos y el monumental techo dedicado al dios Sol, pero ya no encontrarán ni las colecciones de orfebrería ni las vitrinas que las albergaban.

El museo ha decidido devolver temporalmente a la Galería de Apolo su función original como espacio ceremonial y de representación. Las obras y las joyas que sobrevivieron al robo serán trasladadas a otra zona del Louvre, aún por definir y acondicionar con sistemas de protección más avanzados. «No es una galería vacía. Es la galería en su función y uso originales, un espacio para pasear», explicó el nuevo presidente-director del museo, Christophe Leribault. Según el director, la retirada de las vitrinas ofrece la oportunidad de redescubrir la arquitectura y el aparato decorativo de un espacio que a menudo era observado únicamente por las piezas preciosas que contenía.

La Galería de Apolo, entre 1890 y 1900.

El laboratorio decorativo de Luis XIV

La Galería de Apolo es uno de los espacios en los que el Louvre conserva con mayor claridad la memoria de su historia anterior a su transformación en museo. Su configuración se remonta al reinado de Luis XIV, quien promovió su reconstrucción tras el incendio que en 1661 destruyó parte de la Petite Galerie del palacio.

El proyecto arquitectónico fue confiado a Louis Le Vau, mientras que Charles Le Brun desarrolló un amplio programa decorativo centrado en el movimiento del Sol, el transcurso de las horas y el ciclo de las estaciones. La galería se convirtió en uno de los primeros grandes laboratorios del imaginario monárquico construido en torno a la figura del Rey Sol y constituyó un antecedente fundamental para la posterior Galería de los Espejos del Palacio de Versalles.

El espacio reúne pintura, escultura, dorados y decoración arquitectónica en una composición celebratoria concebida para representar el poder de la monarquía. El techo, completado mediante intervenciones realizadas a lo largo de los siglos, incluye también Apolo vencedor de la serpiente Pitón, de Eugène Delacroix, realizada en el siglo XIX en el centro de la bóveda.

Eugène Delacroix, Apolo vencedor de la serpiente Pitón.

El robo del 19 de octubre de 2025 y el trauma de un museo considerado inexpugnable

La sala permanecía cerrada desde el 19 de octubre de 2025, cuando una banda de ladrones logró entrar en el Louvre poco después de la apertura al público. Disfrazados de obreros, llegaron hasta una ventana de la Galería de Apolo del lado del Sena utilizando un camión equipado con una plataforma elevadora. Tras forzar el acceso, rompieron las vitrinas con herramientas eléctricas y sustrajeron ocho joyas de la Corona francesa en menos de ocho minutos.

El valor económico del botín fue estimado en unos 88 millones de euros, equivalentes a 102 millones de dólares, pero el daño histórico y simbólico fue considerado difícilmente cuantificable. Entre los objetos robados figuraban una diadema y un collar pertenecientes a las reinas María Amalia y Hortensia, un collar de esmeraldas y unos pendientes vinculados a la emperatriz María Luisa, además de una tiara y un gran lazo de corpiño de la emperatriz Eugenia.

Durante la huida, los ladrones perdieron la corona de la emperatriz Eugenia, que fue encontrada en el exterior del museo gravemente dañada y posteriormente sometida a un proceso de restauración. Las demás joyas no han sido recuperadas. A pesar de las detenciones y de la imputación de algunos sospechosos, aún queda por esclarecer la estructura organizativa de la operación y la posible existencia de un autor intelectual.

La corona de la emperatriz Eugenia.

El robo tuvo consecuencias que superaron ampliamente el valor material de los objetos sustraídos. La entrada de los ladrones a plena luz del día y la rapidez de la operación pusieron de manifiesto la vulnerabilidad de una institución considerada uno de los lugares más vigilados y reconocibles del mundo.

«Ese día siniestro, en el que fueron robados objetos icónicos, no puede ser olvidado y creo que no debe serlo», declaró la ministra francesa de Cultura, Catherine Pégard, durante la reapertura. «Fue un trauma para el mundo entero», añadió, recordando el desconcierto provocado por el descubrimiento de la fragilidad de un lugar considerado hasta entonces inexpugnable.

Una nueva sala blindada para los tesoros supervivientes: la nueva dirección de Leribault

Las Joyas de la Corona que no fueron afectadas por el robo se exhibirán en el futuro en un espacio sin ventanas y dotado de sistemas de seguridad más estrictos. El proyecto deberá transformar la nueva sala en una especie de fortaleza museística, conciliando el acceso del público con la protección de objetos de enorme valor histórico y económico.

La ubicación definitiva aún no ha sido anunciada y la intervención requerirá nuevos recursos financieros. Entre las piezas que serán reinstaladas figuran algunos de los diamantes más célebres de la colección francesa, como el Régent, el Sancy y el Hortensia, mientras que la corona de Eugenia solo podrá volver a exhibirse una vez concluida su restauración.

La decisión de no reinstalar inmediatamente las vitrinas en la Galería de Apolo parece indicar un cambio más amplio en la gestión de los tesoros del Louvre. Por un lado, el museo pretende separar con mayor claridad la función arquitectónica y monumental de la sala de su función expositiva. Por otro, el robo obliga a replantear de manera radical los criterios con los que se conservan y presentan las obras más vulnerables.

La reapertura tiene lugar durante los primeros meses de la gestión de Christophe Leribault, nombrado al frente del Louvre en febrero de 2026 tras la dimisión de Laurence des Cars. Antes de llegar al museo, el historiador del arte dirigió el Musée d’Orsay, el Musée de l’Orangerie y el Palacio de Versalles. Des Cars dejó el cargo en medio de la polémica tras el robo, a la que se sumaron las críticas por el estado de las infraestructuras, la falta de personal, la masificación y una serie de problemas que habían ido debilitando progresivamente la confianza en la gestión del museo.

Leribault hereda así una institución inmersa en una crisis no solo organizativa, sino también simbólica. La reapertura de la Galería de Apolo representa uno de los primeros actos visibles de esta nueva etapa, un intento de devolver al público un espacio central del palacio sin fingir que el trauma del robo ya ha sido superado.

Videovigilancia y sistemas antiintrusión

Tras el robo, el Louvre reforzó las cámaras de vigilancia e introdujo nuevos dispositivos antiintrusión. La investigación había puesto de manifiesto retrasos en la transmisión y visualización de las imágenes, un control insuficiente en tiempo real de algunas zonas exteriores y la escasa resistencia de la ventana utilizada por los ladrones.

El robo demostró que la seguridad de un museo no depende únicamente de la presencia de alarmas, sino también de la capacidad para integrar el control tecnológico, el personal, el mantenimiento de los edificios y la rapidez de los procedimientos de intervención. Incluso unos pocos segundos de retraso pueden resultar decisivos cuando una operación ha sido preparada para concluir en menos de diez minutos.

Las nuevas medidas representan, sin embargo, solo una respuesta inicial. La complejidad del Louvre, instalado en un palacio histórico con más de 70 mil metros cuadrados de espacios expositivos y visitado cada año por millones de personas, hace especialmente difícil conciliar la protección de las colecciones, la conservación de la arquitectura y la gestión de los flujos de visitantes.

El proyecto Louvre Nouvelle Renaissance

La seguridad constituye ahora una de las prioridades del plan Louvre Nouvelle Renaissance, el gran programa de transformación del museo iniciado en 2025. El proyecto contempla la renovación de las infraestructuras, la mejora de las condiciones de visita, una nueva organización de los accesos y la creación, antes de 2031, de un espacio autónomo para la Mona Lisa, con el fin de aliviar la masificación de las salas circundantes.

La inversión total ha sido estimada entre 800 millones y más de mil millones de euros, una cifra que deberá financiarse mediante fondos públicos, recursos propios del museo y aportaciones privadas. La magnitud del proyecto demuestra hasta qué punto los problemas surgidos tras el robo forman parte de cuestiones estructurales relacionadas con el mantenimiento del palacio, el personal y la experiencia del público.

La Galería de Apolo vuelve así a ser accesible mientras el Louvre se prepara para una transformación que se prolongará durante buena parte de la próxima década. Sin las joyas y sin las vitrinas, la sala recupera su magnificencia arquitectónica, pero conserva también la huella de una pérdida que sigue sin resolverse.

 

 

 

 

 

Este artículo fue publicado originalmente en exibart.com 

Redacción Exibart Italia

Entradas recientes

“Vocal”: así será la primera edición de la Bienal de Yucatán

La Bienal de Yucatán celebrará su primera edición entre noviembre de 2026 y febrero de…

11 horas hace

En Christie’s, Jean-Marie Périer retrata una época sin convertirla en nostalgia

En París, este verano, una exposición rinde homenaje a uno de los grandes protagonistas de…

11 horas hace

Viena vuelve a empezar desde las galerías: nace Astoria Artshow, la feria en un estacionamiento de varios niveles

Tras la cancelación de Vienna Contemporary y Spark Art Fair, 70 galerías lanzan la primera…

11 horas hace

Peligro y suspensión. Pablo Cavallo en Casa Belgrado (Buenos Aires)

Con una mirada cercana, marcada por su prolongada familiaridad con el artista y su obra,…

1 día hace

La London Library cumple 185 años: mitos y secretos de la biblioteca de Charles Dickens y Virginia Woolf

Fundada en 1841, es la mayor biblioteca independiente del mundo: más de un millón de…

1 día hace

Abel Rodríguez en Malba: “el árbol de la vida y la abundancia”

El árbol de la vida y la abundancia, la primera exposición individual en Argentina de…

2 días hace