El País Vasco vuelve a Venecia: cincuenta años de arte y resistencia



Del 6 al 8 de mayo, un programa multidisciplinar evoca la histórica llegada del País Vasco a la Bienal de 1976: un puente entre la transición democrática de ayer y los desafíos identitarios del futuro

Era 1976: en una España que intentaba con dificultad pasar página tras la larga etapa del franquismo, un grupo de artistas vascos cruzaba el umbral de la Biennale di Venezia para hacer oír su voz. Hoy, cincuenta años después, esa voz vuelve a resonar en la laguna con I Baschi alla Biennale 1976/2026, un proyecto que transforma la memoria en un acto creativo proyectado hacia el presente.

El archivo como “obra viva”

El núcleo del proyecto —promovido por el Gobierno Vasco y el IstitutoEtxepare— es la voluntad de no limitarse a un relato nostálgico. En el Palazzo Contarini della Porta di Ferro, del 6 al 8 de mayo, se instalará un verdadero “archivo vivo”: materiales audiovisuales y sonoros de 1976 dialogarán con obras contemporáneas, creando un cortocircuito temporal que interpela al espectador sobre el papel del arte como herramienta de afirmación colectiva.

El programa recorre lugares simbólicos de la Venecia de hace cincuenta años. El 7 de mayo, la inauguración oficial en la Scuola Grande San Giovanni Evangelista —donde en 1976 tuvo lugar la histórica conferencia política sobre la situación vasca— contará con la presencia del Lehendakari Imanol Pradales.

Paralelamente, el Auditorium Santa Margherita Ca’ Foscari acogerá el congreso internacional Euskadi alla Biennale di Venezia, 1976: memoria per il futuro. Una sede elegida no por casualidad: antiguo Cinema Moderno, es aquí donde en los años 70 se proyectaban obras que desafiaban la censura. El congreso analizará las transformaciones sociales y las nuevas prácticas de identidad, concluyendo con una performance del colectivo Tripak.

© J.A. Sistiaga, VEGAP, Vitoria – Gasteiz, 2026

El diálogo contemporáneo: Itziar Okariz y la performance

La memoria se convierte en cuerpo a través de la performance. El 7 y el 8 de mayo, la artista Itziar Okariz y nuevamente el colectivo Tripak asumirán la tarea de “coser” las distintas sedes del proyecto, transformando el recorrido entre el Palazzo Contarini y los otros espacios de la ciudad en una experiencia estética. No se trata de una simple exposición, sino de un proceso de investigación compartido con el Artium Museoa de Vitoria-Gasteiz, que recogerá el legado de estas jornadas para una posterior etapa museística.

El regreso del País Vasco a Venecia, realizado en sinergia con la Università Ca’ Foscari, confirma la vitalidad de un territorio que ha sabido hacer del arte no solo una bandera política, sino un lenguaje universal. A cincuenta años de distancia, la pregunta sigue siendo la misma: ¿cómo puede el arte relacionarse con el mundo sin renunciar a su propia identidad?

Este artículo fue publicado originalmente en exibart.com

Redacción Exibart Italia

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