Alik Cavaliere y Emilio Scanavino, Omaggio all’America Latina, 1971. Foto: Renata Vesely.
Retirada, excluida del catálogo, privada de nombres: Omaggio all’America Latina de Alik Cavaliere y Emilio Scanavino reaparece en Milán junto con la performance de Regina José Galindo, reabriendo un caso que aún hoy atraviesa la relación entre arte y poder
No se trata de censurar una obra, sino de negar su existencia: en estos términos puede releerse hoy Omaggio all’America Latina, el trabajo concebido a cuatro manos por Cavaliere y Scanavino para la XI Bienal de São Paulo 1971, presentado nuevamente desde el 14 de abril en Milán por la Fondazione Emilio Scanavino y el Centro Artistico Alik Cavaliere, en colaboración con Prometeogallery, con motivo de la Milano Art Week.
Lo ocurrido en 1971 no se limita a una no exposición: la obra, enviada regularmente a Brasil tras la invitación oficial transmitida por la Bienal de Venecia, fue retirada antes de la apertura, excluida del catálogo y privada de los nombres de los artistas, mediante una operación que no solo afectó su visibilidad, sino también su inscripción histórica, como si su presencia debiera ser neutralizada incluso antes de hacerse pública.
En este sentido, el trabajo se sitúa en un punto de tensión entre práctica artística y sistema institucional, en un contexto marcado por la dictadura militar brasileña y por equilibrios diplomáticos que hacían que la participación italiana estuviera lejos de ser neutral, especialmente tras la ausencia de 1969.
Es significativo que los artistas fueran plenamente conscientes de ello y que, aun así, aceptaran la invitación, construyendo una obra que no buscaba mediaciones, sino que asumía desde el inicio una posición explícita. Como escribió Cavaliere en una nota, el gesto era correcto y la retirada de la obra no hacía más que confirmarlo, desplazando así su sentido desde la exhibición hacia su función política.
La obra se presenta como un gran muro de aproximadamente cinco por tres metros, compuesto por 156 paneles, atravesado por la tensión entre la retícula pictórica de Scanavino y los enredos vegetales en bronce de Cavaliere, que no solo emergen de la superficie, sino que la fuerzan y la interrumpen, introduciendo una dimensión plástica que vuelve inestable la propia estructura de la imagen. Sin embargo, es el elemento textual el que determina el punto de ruptura: sobre la superficie se inscriben los nombres de hombres caídos por la libertad en América Latina, reunidos gracias a una red de asociaciones activas en Italia en apoyo a refugiados políticos.
Es precisamente esta precisión lo que vuelve la obra inaceptable: nombrar implica asumir una responsabilidad y hace imposible cualquier forma de neutralización. Por ello, la decisión de retirarla fue tomada en el ámbito italiano con la justificación de evitar contenidos considerados “extra-artísticos”, una fórmula que hoy resulta reveladora en su ambigüedad.
Los artistas, por su parte, no estaban interesados en la visibilidad o el éxito de la obra, sino en su función política. Por eso, carecía de sentido imaginar su exhibición en un contexto neutral como una galería, dado que había sido concebida para un lugar y una situación específicos: la Bienal de São Paulo. A partir de esta conciencia, los curadores actuales se han preguntado cómo reactivar hoy la obra, más de cincuenta años después de su retirada, evitando reducirla a un simple testimonio.
El proyecto milanés aborda esta cuestión introduciendo un nuevo elemento: la performance site-specific de Regina José Galindo, Homage to Latin America – Veiling, prevista para el 14 de abril a las 17:00 en los espacios de la Fundación Scanavino, con acceso mediante reserva y entradas escalonadas. La muestra continuará hasta el 14 de junio e incorporará posteriormente la documentación en video de la intervención.
La presencia de Galindo, cuya práctica se ha centrado en el cuerpo como lugar de exposición de la violencia política —especialmente en relación con la dictadura guatemalteca—, no introduce una simple actualización, sino que devuelve la obra a una tensión aún vigente, conectando los nombres inscritos en 1971 con las formas contemporáneas de violencia.
De este modo, la obra deja de ser solo un episodio del pasado y vuelve a interpelar el presente, no tanto por su contenido como por el gesto que la origina: la decisión de nombrar aquello que no podía ser nombrado.
Queda, sin embargo, una cuestión abierta relativa al lugar de la obra: si Omaggio all’America Latina fue concebida para ser exhibida en Sudamérica, su ubicación actual resulta inevitablemente provisional. De ahí el proyecto y la esperanza de devolverla a Brasil, restituyéndola al contexto para el que fue creada y reabriendo una historia que nunca se ha cerrado del todo.
Este artículo fue publicado originalmente en exibart.com
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