Exposiciones

Desobediencias entre el mito y la historia. Belkys Ayón en MALBA (Buenos Aires)

La exposición Mito y desobediencia que se inauguró recientemente en Buenos Aires es una ocasión para conocer la obra de Belkys Ayón y, con ella, las poéticas en torno a los colonialismos tropicales desde una mirada renovadora y desobediente surgida de un contexto de derrumbe, escasez y crisis: la Cuba de la década de los años 1990.

Los textos más difundidos acerca de la obra de Belkys Ayón Manso (1967-1999) retoman entrevistas en las que la propia artista declaró su inspiración en la sociedad de los Abakuá, una congregación espiritual secreta a la que originalmente pertenecían exclusivamente hombres negros y luego algunos mestizos pobres (García, 2021). La artista se familiarizó con esta singular cofradía a través de la obra El Monte, publicada en 1958 por la prominente antropóloga cubana Lydia Cabrera. La escritora había sido introducida a las culturas populares de su país a través del personal de servicio en su hogar paterno; una convivencia entre clases y razas que muestra elocuentemente la composición social de la isla hasta mediados del siglo XX. Esos privilegios familiares le permitieron a Cabrera incursionar en la escritura, formarse en París una temporada y luego viajar al extranjero un poco antes del triunfo de la revolución en 1959. Tales privilegios no limitaron, sin embargo, su interés por un universo popular en el que raza, clase social, magia y religión se entremezclan.

La relectura de Ayrón de El Monte es, a su vez, un ejercicio estético y antropológico acerca de ese “territorio de montes y malezas” en donde habitan, “como en las selvas de África, las mismas divinidades ancestrales, los mismos espíritus poderosos que todavía hoy, al igual que en los días de trata, se teme y venera” (Cabrera, 1958: 17).  La Cuba descrita por Cabrera es, en efecto, un territorio en el que las farmacias de La Habana y la “farmacia natural” del monte combaten de igual a igual por la cura de los malestares de los isleños.

Vista de sala, «Belkys Ayón. Mito y desobediencia», Cortesía Malba, Ph. Santiago Orti

Nacida en La Habana en 1967, Belkys creció y se formó en el Instituto de San Alejandro de La Habana y se especializó en la técnica de la colografía y el grabado; eran años en los que persistía la impronta cultural de una revolución que desde sus inicios había integrado, aunque con reservas, el universo cultural afrocubano a su epopeya. Construyó una retórica de agradecimiento hacia los negros que participaron de las luchas de independencia, incorporó episodios importantes de la historia de África en los manuales escolares, y mantuvo una política activa de solidaridad con las luchas anticoloniales africanas en reciprocidad de lo que la misma revolución consideraba una deuda histórica contraída por el país durante su propio nacimiento (Bozza 2022). No todo es igualdad en la isla y en una nota del diario de 2013, de la Fuente, por ejemplo, daba cuenta de la mirada que persistían contra la población negra a pesar del éxito en la reducción de la desigualdad racial.

La sociedad Abakuá no es una cofradía originaria trasplantada de África a Cuba ni la expresión de un grupo de hombres refugiados en el monte en palenques o quilombos, situados en las antípodas de la civilización. La sociedad Abakuá no puede entenderse sin la experiencia histórica de sometimiento y esclavitud. Y aunque está emparentada con otras sociedades secretas africanas, también lo está con los “cabildos negros”, una más de las tantas instituciones impulsada por las autoridades españolas durante la colonia para permitir a los subalternos reunirse por ‘naciones’, aplacar sus pesadumbres y rebeldías y, a la vez, tenerlos bajo la más estricta vigilancia civil y eclesiástica (Sosa Rodríguez SF).

La sociedad Abakuá tampoco sería posible sin la burocracia colonial que privilegia el trabajo masculino y en cuadrillas para sacar más provecho de los cuerpos esclavizados. Territorial y socialmente, los Abakúa son tanto del monte como de los incipientes centros urbanos en donde esas cuadrillas de trabajadores se insertaron en fábricas y puertos. Por eso, puede afirmarse que el epicentro de su nacimiento, en la década de 1830, está en Regla, municipio de La Habana, aun bajo dominio español.

En efecto, Cuba fue el último país en abolir la esclavitud entre 1880 y 1886 y también, de los que más tarde lograron su independencia en 1902. Sin embargo, ya desde finales del siglo XIX fue escenario de un vigoroso movimiento de trabajadores con huelgas, movilizaciones y disturbios.

Vista de sala, «Belkys Ayón. Mito y desobediencia», Cortesía Malba, Ph. Santiago Orti

La sociedad Abakuá se inserta en ese amplio intersticio del que dan cuenta las obras de Ayón con imágenes de la tradición espiritual de raíces africanas con signos alusivos al catolicismo como cruces, aureolas y referencias a escenas canónicas como la Santa Cena.  Sin embargo, el arte de Ayón es tan histórico como mítico. Incorpora elementos de la mitología afrocubana, del imaginario de la organización secreta abakuá, de la experiencia histórica de los hombres esclavizados en la isla y, también, de sus formas de organización de resistencia frente a su explotación; no lo hace recurriendo a la representación directa de esas desventuras. Lo hace hablando de quienes habla.

Vista de sala, «Belkys Ayón. Mito y desobediencia», Cortesía Malba, Ph. Santiago Orti

El mundo que Ayón decidió dejar abruptamente y éste que habitamos coinciden en su condición de crisis: el actual derrumbe del Estado de Bienestar, con sus certezas y contradicciones se emparenta con la disolución del bloque soviético que se aceleró en 1989 con la caída del muro de Berlín. En todo el mundo se declama hoy el fin de la justicia social, del sistema internacional de los derechos humanos y del Estado, mientras a la población cubana se pretende sacrificarla, una vez más, en el altar del libre mercado y del destino manifiesto.

La obra de Ayón se sitúa a medio camino entre el mito y la historia, entre lo personal y lo colectivo, entre lo local y lo universal. Su obra nos habla de ese mundo vivo, espiritual y creativo, aunque desencantado que habitamos. Retomando figuras míticas de los Abakuá, la artista pinta un mundo en crisis en el que el sonido del tambor ya no suena ni por intermedio de la piel humana, ni del cuerpo del pez ni del cuero del carnero. ¿Qué significa esto? ¿Qué no se escuche? ¿Qué no haga sentido? Quizás esa no escucha tenga que ver menos con las sonoridades y más con esos momentos en que el capitalismo avanza como un espíritu triunfante y que hoy, se nos presenta ya no solo vigoroso sino violento y cruel a todos los niveles: en la violencia contra los cuerpos racializados, en el genocidio en vivo y en directo, en la crueldad como forma de gobierno, en nuestros espíritus perturbados por estallidos siempre en ciernes, en nuestros cuerpos a la intemperie.

La obra de Ayón está aquí para revelarnos el secreto que callan los personajes sin bocas que habitan en sus collages: el arte que marca la búsqueda por recuperar la voz del sentido que ya no suena. En nuestro ahora y aquí, esa voz se ha hecho inaudible por los intentos de internacionalizar la condición colonial en todo el mundo. A partir de las aventuras de Ayón en ese universo mítico podemos formular la pregunta por la imperiosa necesidad de una voz que haga nuevamente sentido colectivo. En hacer el espacio para que esas voces sean posibles se encuentra quizás otra de las desobediencias de su invitación.

 

Referencias

Bozza, J. (2022). “La memoria afrodescendiente y las intervenciones internacionalistas de la Revolución cubana”. XIII Seminario Internacional Políticas de la Memoria, 27-30 de abril. URL: https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/trab_eventos/ev.15583/ev.15583.pdf

Cabrera, Lydia, (1990[1958]). El monte. La Habana: Editorial de Las Letras Cubanas.

de la Fuente Alejandro (2013) “A Lesson From Cuba on Race” New York Times 17 de noviembre de 2013. URL:  https://archive.nytimes.com/opinionator.blogs.nytimes.com/2013/11/17/a-lesson-from-cuba-on-race/?_r=0

García, Ángeles. (2021. “Los misterios de la afrocubana Belkis Ayón se adueñan del Museo Reina Sofía” https://elpais.com/cultura/2021-11-16/los-misterios-de-la-afrocubana-belkis-ayon-se-aduenan-del-museo-reina-sofia.html

Respall Fin. (1990). “Al Monte” Prólogo al libro de Lydia Cabrera. El Monte. La Habana: Editorial de Las Letras Cubanas.

Sosa Rodríguez, Enrique., La leyenda Ñañiga en Cuba: su valor documental.

Ortiz, Fernando (1663). La leyenda de los ñáñigos. Abakuá una secta secreta. La Habana: Publicigraf.

Carlos Salamanca Villamizar

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