Los guantes blancos entregados al subastador Oliver Barker. Cortesía de Sotheby’s
Hay subastas que terminan con un aplauso más fuerte que otras. No porque necesariamente hayan establecido nuevos récords, sino porque cada uno de los lotes ha encontrado un nuevo propietario. En el lenguaje del mercado se llaman white glove sale: son las ventas perfectas, en las que todos los ejemplares que han pasado bajo el martillo terminan vendidos, sold out; son las protagonistas de nuestro cuarto episodio de la Gramática de las subastas.
En 2026 ocurrió, entre otras, con la Modern & Contemporary Evening Auction de Sotheby’s en marzo, que alcanzó 131 millones de libras. «En mis veintidós años en Sotheby’s en Londres, en mi sector nunca habíamos realizado una white glove sale con obras procedentes de propietarios diferentes, hasta esta noche», declaraba entonces Alex Branczik, Chairman of Modern and Contemporary Art, Sotheby’s London. Todo vendido también en Phillips, en mayo en Nueva York, con 115,2 millones de dólares recaudados y nuevos récords establecidos para Joseph Yaeger, Pat Passlof y PS Krøyer. Y también en Hong Kong, en Christie’s, donde la venta dedicada a los siglos XX y XXI de marzo terminó con todo vendido: «Fue una subasta magnífica, precisamente en nuestro 40.º aniversario en Hong Kong. ¡Qué sala! La energía fue fantástica», declaró Rahul Kadakia, Presidente de Christie’s Asia Pacific. Solo por citar tres ejemplos registrados en el semestre recién concluido.
Pero ¿por qué se dice white glove sale? La expresión hace referencia simbólicamente a los guantes blancos que suelen aparecer precisamente al final de la subasta: al término de una venta en la que todo ha sido adjudicado, tradicionalmente se obsequia al subastador con un par de guantes blancos como reconocimiento por el resultado alcanzado. Ninguna obra queda sin ofertas, ningún lote es declarado sin vender, ningún elemento de la selección queda fuera de la partida.
Para una casa de subastas, una white glove sale es un resultado especialmente codiciado porque cuenta mucho más que la simple cifra final. Significa haber construido una venta capaz de captar el momento adecuado del mercado, seleccionando obras, artistas y franjas de precios capaces de generar un interés real entre los coleccionistas. Eso sí: una noche perfecta sobre el papel no siempre coincide con una noche de récord. Una venta puede alcanzar el 100 % de adjudicaciones también gracias a una selección muy específica, a estimaciones prudentes o a una estrategia cuidadosa en la construcción de los lotes. Por eso los especialistas observan la white glove sale junto con otros indicadores: el total alcanzado, la relación entre los precios de adjudicación y las estimaciones, el número de participantes y la intensidad de la competencia entre los postores.
Este artículo fue publicado originalmente en exibart.com
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