Edival Ramosa. Detalle de obra "Estudo para o Sol", 1969. Foto cortesía: Galatea.
La galería Galatea São Paulo presenta Alfabeto solare, una exposición individual dedicada a Edival Ramosa que recupera casi cinco décadas de producción entre pinturas, esculturas, objetos y dibujos. La muestra, curada por André Pitol, se inscribe en un momento de renovada atención crítica hacia la obra del artista, especialmente después de su inclusión en la 36ª Bienal de São Paulo.
Alfabeto solare propone una aproximación a la obra de Ramosa desde sus desplazamientos geográficos y simbólicos. La experiencia del artista en África y Europa durante las décadas de 1960 y 1970 atraviesa buena parte de las piezas reunidas. Allí se consolidó un lenguaje visual atento tanto a las corrientes constructivistas de posguerra como a las transformaciones urbanas y tecnológicas de ese período. Maderas esmaltadas, acero inoxidable y acrílicos aparecen como materiales recurrentes en una investigación formal marcada por estructuras geométricas, ritmos ópticos y superficies moduladas.
En las obras de Ramosa, la geometría funciona como sistema abierto. Esferas, casulos, lunas, cometas y soles, los “objetos-forma” con los que el propio artista describía parte de su producción, introducen una dimensión casi cosmológica, donde la abstracción se aproxima a lo ritual y a lo simbólico. El título de la muestra sugiere precisamente esa condición: un alfabeto compuesto por signos solares, cuerpos suspendidos y estructuras que parecen oscilar entre diseño industrial y mitología.
A partir de los años setenta, su trabajo incorporó materiales vinculados a tradiciones indígenas y afrobrasileñas: plumas, bambúes, pieles, fibras y cuentas transformaron el rigor inicial de sus composiciones en dispositivos más híbridos y táctiles. Esa apertura material implicó una expansión de su vocabulario plástico. Lo constructivo convivió entonces con referencias vernaculares y espirituales, generando tensiones productivas entre modernidad y ancestralidad, entre serialidad y gesto manual.
La recuperación de estas obras, muchas de ellas alejadas durante décadas de la circulación pública, también permite revisar ciertas narrativas dominantes del arte brasileño de la segunda mitad del siglo XX. La producción de Ramosa aparece aquí como una práctica difícil de encasillar, situada en un territorio intermedio entre la experimentación formal, el diseño objetual y una sensibilidad permeable a distintas tradiciones culturales.
Fecha: del 28 de mayo al 25 de julio de 2026
Curaduría: André Pitol
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