Vista de sala, exposición "Net-traps and wrist flicks" de Gabriel Acevedo Velarde. 2026. Galería Livia Benavidez. Foto cortesía de la galería.
En Net-traps and wrist flicks, el artista peruano Gabriel Acevedo Velarde continúa una investigación pictórica sobre la cultura Nazca centrada en sus modos de representación espacial. Presentada en la galería Livia Benavides, la muestra toma como punto de partida ciertos elementos visuales presentes en la iconografía prehispánica, particularmente las redes de pesca y la ausencia de un horizonte estable, para establecer relaciones con formas contemporáneas de percepción, saturación y conflicto político.
El artista se interesa especialmente por cómo las imágenes nazca construyen el espacio a partir de perspectivas simultáneas. Los cuerpos giran, las serpientes se muestran desde arriba y de perfil al mismo tiempo, y las figuras parecen desplegarse en una superficie donde no existe una separación clara entre fondo y figura, arriba y abajo.
Acevedo traslada esa lógica espacial a la pintura contemporánea. Sus composiciones producen una sensación de densidad visual donde las formas quedan suspendidas entre redes, capas y gestos pictóricos que dificultan una lectura lineal. La referencia a las redes de pesca nazca resulta central en esta serie. El artista observa que, en varias representaciones cerámicas, los ojos de los peces permanecen visibles entre las tramas de la red, como si todavía intentaran mirar o escapar desde el interior del encierro.
A partir de esa imagen, las redes aparecen en la muestra como estructuras ambiguas: dispositivos de conexión, pero también de captura. El paralelo con las redes contemporáneas de información se plantea desde una experiencia compartida de acumulación y atrapamiento. En estas pinturas, la superposición constante de imágenes y estímulos produce un espacio sin jerarquías claras ni puntos de orientación estables.
Formalmente, la exposición combina referencias a la abstracción gestual con una sensibilidad cercana al collage digital temprano. Algunas pinceladas recuerdan los movimientos expansivos del expresionismo abstracto, aunque aquí esos gestos aparecen contenidos dentro de estructuras fragmentadas o encapsuladas. La pintura funciona como un campo donde distintas capas visuales permanecen retenidas en tensión.
El propio artista relaciona esta serie con una reflexión sobre el estado actual de la política peruana. Las obras intentan construir una imagen de la dificultad contemporánea para articular espacios colectivos y formas compartidas de negociación. La red se convierte así en una estructura donde afectos, información y conflicto circulan simultáneamente.
La cultura Nazca aparece entonces como una forma de pensar el espacio y sus implicancias perceptivas y políticas. Acevedo activa ciertas operaciones visuales para observar cómo hoy experimentamos la saturación, la conectividad y el conflicto.
En ese desplazamiento, la pintura funciona también como un lugar de condensación temporal. Elementos de la iconografía precolombina conviven con referencias a la historia de la abstracción moderna y a la cultura visual vinculada a Internet. Las imágenes quedan suspendidas entre distintos tiempos y sistemas de representación, manteniendo abiertas sus asociaciones.
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