La crisis institucional que atraviesa la 61ª Exposición Internacional de Arte de la Bienal de Venecia 2026 sumó un nuevo episodio de fuerte impacto político y simbólico. Hoy, 9 de mayo, decenas de artistas participantes de la exposición central In Minor Keys, curada por Koyo Kouoh, y representantes de diversos pabellones nacionales anunciaron públicamente su retiro de consideración para los «Leones de los Visitantes», en un gesto explícito de solidaridad con el jurado internacional que recientemente había presentado su dimisión.
La declaración colectiva marca una escalada dentro de un conflicto que venía tensionando a la institución desde los días previos a la apertura oficial de la Bienal. Semanas atrás, el jurado había comunicado que no otorgaría premios a aquellos países cuyos lideres estuvieran imputados por la Corte Internacional de Justicia. Poco después de esa decisión, interpretada ampliamente como una toma de posición ética frente a la coyuntura geopolítica internacional, el jurado presentó su renuncia.
Ahora, la retirada de artistas y representantes nacionales de la competencia por los «Leones de los Visitantes» profundiza el carácter político de la controversia y evidencia una fractura cada vez más visible entre parte de la comunidad artística internacional y la estructura institucional de la Bienal.
Entre los firmantes aparecen nombres centrales del arte contemporáneo internacional como Alfredo Jaar, Sammy Baloji, Carolina Caycedo, Walid Raad, Otobong Nkanga, Guadalupe Maravilla y Zoe Leonard, entre muchos otros. También se sumaron equipos curatoriales y representantes de pabellones nacionales de países como Bélgica, Francia, España, Países Bajos, Polonia, Irlanda, Finlandia, Eslovenia y Ecuador.
La declaración difundida públicamente sostiene: “Nos retiramos de la consideración para los premios ‘Leones de los Visitantes’ en solidaridad con la renuncia del jurado seleccionado por Koyo Kouoh”. Aunque breve, el texto funciona como un gesto político contundente dentro de una de las plataformas de legitimación artística más importantes del mundo.
El episodio vuelve a poner en evidencia las crecientes dificultades de la Bienal de Venecia para sostener una posición de aparente neutralidad frente a los conflictos geopolíticos contemporáneos. Históricamente concebida como un espacio de representación nacional y diplomacia cultural, la Bienal se encuentra cada vez más atravesada por demandas éticas y posicionamientos explícitos por parte de artistas, curadores y trabajadores culturales.
En esta edición, además, la dimensión política resulta inseparable del propio marco curatorial impulsado por Koyo Kouoh. In Minor Keys había sido presentada desde el inicio como una exposición centrada en formas de escucha, vulnerabilidad, memoria y resistencia, incorporando múltiples perspectivas críticas provenientes del sur global. La renuncia del jurado y la posterior retirada de artistas de los premios parecen extender esa sensibilidad crítica al propio funcionamiento institucional de la Bienal.
Por el momento, la dirección de la Bienal no emitió una respuesta oficial frente a la nueva declaración colectiva. Sin embargo, el retiro masivo de artistas y pabellones de la consideración para los “Leones de los Visitantes” se inscribe en una secuencia de episodios recientes, entre ellos las manifestaciones de ayer, que están agudizando de manera visible la crisis institucional que atraviesa esta edición.